domingo, 26 de febrero de 2006
jueves, 23 de febrero de 2006
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Iban dos horas de concierto y los acordes de "Satisfaction" enloquecían a la multitud, que revoleaba remeras por encima de las cabezas. Con la camiseta celeste y blanca de la Selección, Mick Jagger ensayó un pique de unos cincuenta metros, de una punta a la otra del escenario. Frenó, arengó con sus brazos a los ocupantes de la platea San Martín, y siguió cantando. Iban dos horas de concierto y los Rolling Stones empezaban a despedirse de su primer show en River. Con la misma intensidad del principio. Para redondear un espectáculo impecable, sin fisuras, que tuvo en su segunda parte lo mejor.

Arrancaron 21.50, con una explosión que tronó desde los equipos de sonido, se vio en la pantalla gigante y se trasladó al público. La elevada sensación térmica se multiplicó dentro del estadio. Y los Stones regalaron los primeros acordes de "Jumpin'' Jack Flash".

Vestido de negro, con una chaqueta roja, Jagger comenzó a desplegar sobre el escenario sus habituales movimientos. Corrió, sacudió sus brazos, movió su cintura como lo hacía cuarenta años atrás. Y ratificó que este regreso quizá sea en mejor forma que las dos visitas anteriores. Es que los Rolling, esta vez, llegaron a presentar "A Bigger Bang", el primer disco de estudio en ocho años, y con mejor repercusión en cuanto a críticas que "Voodoo Lounge" y "A Bridge to Babylon", los trabajos que motivaron las giras de 1995 y 1998, respectivamente.

"Hola Argentina, hola Buenos Aires", fueron las primeras palabras de Jagger, en castellano, después de "It''s Only Rock & Roll". Y siguió: "Pasaron ocho años. Los extrañamos. Están igual que siempre".

La pantalla gigante, de asombrosa nitidez, devolvía los gestos de Jagger, la imagen del rostro imperturbable de Charlie Watts detrás de la batería, los movimientos de Ron Wood y la clásica postura de Keith Richards, casi de rodillas, para hacer sonar su guitarra. Los Stones ofrecieron contundencia en cada uno de los temas. Siguieron con "Shattered" y "Oh No, Not You Again", el primer tema del nuevo disco. Y el recital ingresó en una especie de meseta. Bajó su intensidad, pero nunca su calidad.

"The Night Time is the Right Time", un cover de Ray Charles, fue un homenaje al cantante, que murió el año pasado, y sirvió para empezar a mover al público otra vez. La voz de Lisa Fisher brilló al lado de la Jagger y dio pie a la presentación de la banda. ¿La mayor ovación? Para Keith Richards, que se emocionó, y emocionó con la interpretación de "This Place is Empty". Después cantó "Happy". "Los extrañé", disparó Richards, al mismo tiempo que Jagger volvía al escenario y se escuchaban los primeros acordes de "Miss You".

El escenario se movió y, con la banda tocando, se trasladó hasta el centro del campo de juego. Lo que siguió no dio respiro. "Rough Justice", un tema nuevo, "Start me Up", "Honky Tonk Women", "Simpathy for the Devil", "Paint it Black" y "Brown Sugar". Primer final.

Llegaron los bises: "You can''t Always get What you Want" y "Satisfaction". Y las remeras; y la corrida de Jagger. Gloria a los Stones.
Publicado por imediastar @ 3:20  | eventos
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