Comenzó el Seis Naciones y comenzó con una gran sorpresa y un resultado esperado. Irlanda y Gales, como no, fueron los grandes protagonistas de un estreno en el que Inglaterra se limitó a hacer los deberes ante la siempre débil Italia.
La sorpresa surgió en Croke Park en donde Irlanda dio un enorme alegrón a sus aficionados finiquitando una pésima racha en los enfrentamientos ante los galos. Sin una victoria desde el año 2003, el XV del Trébol. El 30-21 con que se cerró el choque sirvió para limar las dudas que había despertado el bloque irlandés.
La derrota supone un duro varapalo para los franceses. Aspirantes al triunfo final y gran enemigo de Gales, el Ko ante Irlanda les deja en un apuro y, sobre todo, pone en duda su juego y su capacidad para hacer frente a situaciones adversas. Más aún cuando en un partido complicado y a domicilio, los galeses se pegaron un homenaje en la primera mitad del choque ante Escocia cuando alcanzaron una ventaja de 0-13. Con una extraordinaria gestión de esa renta y aprovechando su eficacia en ataque, supieron frenar la entrega escocesa para cerrar un cómodo triunfo por 13-26.
Por su parte Inglaterra pasó por encima de Italia en Twickenham haciendo gala de una extraordinaria capacidad defensiva que frenó, una y otra vez, el ataque italiano, y ofensiva, sentenciando pese a su menor control del balón por la vía rápida. Una victoria que, al contrario de lo que le sucede a Francia, rehabilita al XV de la Rosa tras las dudas sembradas ante los grandes bloques del hemisferio sur.