El gobierno plantea el movimiento como una medida para proteger la industria tecnológica de Tierra del Fuego, frenar la importación indiscriminada. Además también se rebajan los impuestos entre un 7% y 21% a los productos fabricados en Tierra del Fuego.
Ahora bien, yo no lo veo todo tan bonito (y como yo muchos otros). La medida puede encarecer los precios en el futuro próximo provocando con el tiempo que la brecha digital aumente, se dificultará el acceso de las clases menos pudientes a equipos portátiles (importantes para estudiantes por ejemplo). Por otro lado el nuevo impuesto también dificultará que nuevas empresas (de donde sean pero que darían trabajo) se asienten en el país.
Veremos como va evolucionando el tema, por el momento muchos no están de acuerdo con el nuevo impuesto tecnológico y aún falta que la Cámara de Senadores sancione la medida.